¡TÚ DECIDES!

Alimentar el Espíritu Santo en uno es darle más posición y autoridad en nuestras vidas. Alimento para el Espíritu es por lo tanto, VENENO para la carne y sus deseos pecaminosos.

Alimentar en cambio a la carne por su lado, es fortalecer en nosotros los deseos pecaminosos de ella, lo que implica muerte de la autoridad del Espíritu Santo en nosotros.

La carne y el Espíritu viven por lo tanto, en una constante lucha campal, abierta, desafiante, una lucha a muerte y en el medio estás tú, para, mediante tu libre albedrío, mediante tu voluntad, decidir de qué lado te vas a inclinar o a cuál de ellos le vas a dar la razón.

La conclusión es simple: “TÚ DECIDES”.

Asi lo establecen las Escrituras en el verso 17, Capítulo 5 de Gálatas.

Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.

Qu el Señor nos ayude y dé entendimiento en todo.

Más y más bendiciones, bajo la misma Gracia; Ptr. Daniel E. Mercedes; Pastoreamehoy.com.

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