SENTANDO EL “NO LO SIENTO”. Pastoreame Hoy; D. Mercedes, Ministries.
De todos los aspectos que conforman y dirigen la conducta del ser humano, es la parte de las emociones, una de las que mayor influencia ejerce, muy especialmente, al momento de asumir alguna responsabilidad o tomar alguna decisión.

En resumen y en sentido general, las emociones dominan; pues aunque no lo queramos, las influencias exteriores o de los demás, sumadas a los diferentes complejos de que padecemos, nos hacen incapaces de poder distinguir con claridad en cuales asuntos o aspectos de la cotidianidad nuestra, debemos, o no, darle participación o entrada a dichas emociones, muy especialmente cuando de asuntos espirituales se trata.

Este mal nuestro, en sentido general, se debe, a que existen deberes con los cuales no nos sentimos lo suficientemente obligados, en razón de que el temor a dejar de percibir algún beneficio o de recibir algún daño, como consecuencia de no cumplirlos, se encuentra ausente.

Es asi, que cuando nos enfrentamos al cumplimiento de este tipo de deberes, fácilmente los evadimos haciendo uso de la popular frase: NO LO HAGO, PORQUE NO LO SIENTO, no siento orar, asistir a la iglesia, ofrendar, ayunar, etc.. No entendemos que no se trata de sentimiento, sino una PROPOSICION a obedecer, independientemente de que lo SINTAMOS O NO, ALGO ASI COMO CUANDO NO SIENTES IR AL TRABAJO, PERO TE LEVANTAS Y TE VAS PORQUE SABES QUE SINO VAS, PODRIAS PERDER TU EMPLEO.

Dispongámonos pues, en lo adelante a hablarle con firmeza al alma y al corazón, ordenándole a nuestros sentimientos o emociones, quedarse sentados, quietos inactivos, cuando de hacer la voluntad se trate, pues no se trata de sentimiento sino de abrazar el sacrificio de la obediencia, la cual nos enseno el Señor aprendiendo la obediencia hasta la cruz. Que el Señor nos de entendimiento en todo. Mas y Mas Bendiciones, Sobre la Misma Gracia; D. Mercedes, Ministries.

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