Es posible, como pudiéramos algunos pensar, dentro del Pensamiento Evangélico Pentecostal, que DANZAR y BAILAR son dos cosas totalmente DISTINTAS; Pero supongamos que no y démosle la razón a los que afirman lo contrario, que no se trata de dos cosas distintias, sino todo lo contrario, QUE EFECTIVAMENTE, DANZAR Y BAILAR, LA MISMA COSA ES.

Sin embargo, independientemente a lo que piensen u opinen unos de otros, en lo personal yo, y creo que algunos de ustedes también, estoy completamente seguro de que, aunque haya o no una diferencia entre DANZAR Y BAILAR, sí exíste dentro del ambiente cultural Evangélico Pentecostal, una gran diferencia entre: BAILAR Ó DANZAR y “DANZAR EN EL ESPÍRITU”, ó para que mejor se entienda, BAJO LA UNCIÓN ó IMPULSO DEL ESPÍRITU SANTO DE DIOS, de las cuáles danzas, algunos de ustedes y yo llegamos a presenciar en esas antiguas VIGILIAS que se daban años atrás en nuestros campos y pueblos de nuestros respectivos países.

De modo que, para los que de antaño vivimos esas referidas experiencias está mas que claro, que los movimientos corporales del que DANZA EN EL ESPÍRITU, jamás se producen con movimientos sensuales que despierten, provoquen o inciten en el expectador, ningún deseo, apetito o pensamiento lascivo; y es que un ¡BAILE O DANZA EN EL ESPÍRITU! no puede conllevar a pensamientos que sean distintos al FRUTO DEL ESPÍRITU, el cual es GOZO, AMOR, PAZ, BENIGNIDAD, BONDAD, FE, MANSEDUMBRE, TEMPLANZA, etc..Contrario a un “BAILE EN LA CONCUPÍSCENCIA DE LA CARNE”, los cuáles tienen como objetivo, a parte de que distraerán la atención en un servicio a Dios, generarán siempre en algunos de los presentes, especialmente amigos, pensamientos o reacciones de acuerdo a las OBRAS DE LA CARNE, como son: ADULTERIO, FORNICACIÓN, LASCIBIA, ENVIDIAS, BORRACHERAS, ETC.

Sin embargo, usted puede ¡BAILAR EN SU CARNE!, como una expresión EMOCIONAL PERSONAL, motivado o como producto de la sana alegría, o del gozo salido de un corazón alegre y agradecido, pero nunca con movimientos insanos o sensuales que despierten en los demás, pensamientos de pecado.

En el mundo secular, la DANZA es un arte de movimientos ritmicos a través de la cual se ponen de manifiesto los sentimientos y emociones de una CULTURA; mientras que a través del BAILE se ponen de manifiesto los sentimientos y emociones de la persona en perticular, o de algún movimiento rítmico del momento. En síntesis, la DANZA CULTURAL va a tener en todos los que la practican, un mismo patrón, mientras que en el BAILE, cada persona manifiestará, con movimientos distintos a las otras, sus sentimientos y emociones personales o particulares.

Como cristianos, podemos BAILAR o DANZAR, sea en la carne, para expresar nuestra alegría, nuestro gozo, nuestro agradecimiento personal a Dios; o en el Espíritu, prestándole a la PERSONA DEL ESPÍRITU SANTO NUESTROS CUERPOS, para que a través de ellos, manifeste a través nuestro, como una persona que es, su gozo en medio de los Santos que adoran a Dios: pero jamás, en ninguno de estos casos, sean nuestros movimientos o bailes en la carne como expresión de nuestras sanas emociones, o sean los que nos inspire el Espíritu a través de una DANZA, serán o despertarán en los demás, ningún deseo pecaminoso.

En resúmen, yo clasificaría el BAILE ó la DANZA, desde el punto de vista de nuestra cultura Evangélica Pentecostal, en tres categorías:

A) ¡LA DANZA EN EL ESPÍRITU!: La cual defino como: Prestarle al Espíritu Santo de Dios, como persona que es, nuestro cuerpo, el cual es Su templo, para que a través de una DANZA, exprese su gozo en medio de la reunión o congregación de los santos, por la adoración que éstos rinden a Dios.

B) ¡EL BAILE EN LA CONCUPISCENCIA DE LA CARNE!: Que tiene como motivo de la persona que lo hace, llamar la atención de los demás hacia él, al mismo tiempo que distrae la atención del culto y servicio a Dios en la congregación, y por último, provocar ó incitar en algunos de los presentes, especialmente amigos, pensamientos de pecado. y

C) ¡EL BAILE EN LA CARNE!. A través de este ponemos de manifiesta la sana alegría y gozo de un corazón agradecido, en celebración por los bienes y la Gracia recibidas de nuestro Dios.

En conclusión de todo esto: “A LIBERTAD NOS HA LLAMADO EL SEÑOR, SÓLO QUE NO USEMOS O ABUSEMOS DE ESA LIBERTAD COMO OCASIÓN, PRETEXTO O EXCUSA PARA EL PECADO” Y QUE POR EL USO EXCESIVO DE NUESTRA LIBERTAD, NO NOS CONVIRTAMOS PUES EN PIEDRA DE TROPIEZO O CAÍDA PARA AQUEL POR CRISTO MURIÓ. (Gálatas 5:13- Romanos 14:15).

Que el Señor nos ayude y dé entendimiento en todo.

Más y Más Bendiciones, Bajo la Mísma Gracia; Daniel E. Mercedes;Pastoreamehoy.com.

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