SABER Y NO IMAGINAR!.

Uno de los mayores bendiciones con que Dios ha premiado a sus hijos, es con la bendición de poder entrar en AUDIENCIA con Él, de manera ininterrumpida. Es decir, en todo momento, en todo lugar y en cualquier circunstancias en que nos encontremos.

Y lo más grande de todo esto es, que el único obstáculo que pudiera interponerse entre Dios y nosotros, para impedir que él nos oiga o reciba en Su despacho; los únicos que podemos ponerlo, somos nosotros mismos; Asi como, no somos, sino nosotros mísmos, los únicos, que de igual manera, podemos poner dichos obstáculos, a través de: UN CORAZÓN NO ARREPENTIDO.

De modo que, en resúmen, NADIE sinó NOSOTROS, puede obstaculizar que Dios nos oiga; y NADIE, sinó NOSOTROS, podemos remover con nuestro ARREPENTIMIENTO, esos obstáculos entre Dios y nosotros.

Que bendición esta, por lo tanto, que tenemos de nuestro Rey de Gloria; Que bendición esta, que Él nunca está ocupado, para no ATENTER a nuestra oración, a nuestro clamor, a nuestro ruego.

Pero que bueno, en cambio, que él está siempre, no sólo ATENTO para RECIBIR nuestra ADORACIÓN; sinó también DESEOSO de ESCUCHAR nuestras historias y siempre disponible para ATENDER presto a nuestras PETICIONES y SUPLIR nuestras NECESIDADES.

Hablar con Dios es un muy alto privilegio que sólo tienen aquellos que han dejado de ser PECADORES, para convertirse en VIVOS y verdaderos SANTOS DE CARNE Y HUESO; en personas sinceramente consagradas y temerosas de Dios, para hacer Su Voluntad.

Así lo dicen las Sagradas Escritura, Juan 9:31: “Sabemos que Dios NO OYE a los PECADORES; pero si alguien TEME a Dios y HACE su voluntad, a éste oye. Aleluya!.

Así es que, y a modo de paréntesis, jamás admitas, (si has entregado a Cristo tu vida), que tú eres un PECADOR, porque si entregaste a Cristo tu vida, ya tú no eres contado por Dios entre los PECADORES; sinó que eres tenido por Él, como un Santo de Dios, que aunque si bien es cierto, como humano que eres cometes pecado, pero ya no como una profesión, no como una costumbre, no como tu modo de vida, sinó una persona que, OCASIONALMENTE PECAS; ( 1 Juan 3:9: Ninguno que es nacido de Dios practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios). Pero que, cuando OCASIONALMENTE pecas, inmediatamente confiesas a Dios tu falta y te arrepientes. (1 Juan 2:1: “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”).

Un PECADOR en cambio, es aquél que tiene o practica el PECADO de manera natural, sin reparar en qué, o con qué cosa ofende o no a Dios, o a su prójimo.

La segunda parte de Juan 9.31 dice que, si el PECADOR se arrepiente a este Dios oye. Eso significa que si tu ya te arrepentiste y eres una persona consagrada a Dios, puedes estar completamente SEGURO y sin lugar a ninguna DUDA; de que Dios escucha tu clamor, de que Dios escucha tu oración.

Es necesario SABER, por lo tanto; que cuando estamos orando, estamos HABLANDO directamente con Dios yNO tan sólo IMAGINÁNDONOS que estamos hablando con Él; Asi como de igual modo conocer, que al hablar con Él, no nos IMAGINAMOS que él nos oye, sinó que SABEMOS que él nos OYE y que además, como SABEMOS que él nos OYE, también estamos SEGUROS de que tendremos de él la respuesta a nuestras peticiones u oraciones.

Asi lo confirman las Sagradas Escrituras en 1 Juan 5:14-15: “Y esta es la confianza que tenemos delante de El, que si pedimos cualquier cosa conforme a su voluntad, El nos oye”. “Y si sabemos que El nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hemos hecho”. Aleluya!.

Concluyo con un testimonio, aparentemente sencillo, pero para mí impactante. Se trata de un pastor que al enfermar, murió y quedó muerto por unas 4 horas. Al volver a la vida, testificó él, que subió a la presencia de Dios y que allá Dios le dijo que no era todavía el tiempo y que al regresar le diera a su pueblo, de parte de él, este mensaje: DILE A MI PUEBLO QUE YO OIGO SUS ORACIONES. Dicho en otras palabras, dile a mi pueblo que no dude, que no desespere que la respuesta a sus oraciones están garantizadas. Aleluya!.

Que el Señor nos ayude y dé entendimiento en TODO.

Más y Más Bendiciones, Bajo la Mísma Gracia; Daniel E. Mercedes;Pastoreamehoy.com.

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