Me causa gracia esta expresión propia de mi amigo y compueblano Seybano, Maximo A Rodriguez, (Sagredo), por lo que quiero aprovechar para pedírsela prestada y expresar lo siguiente:

¡ QUE COSA EH !, que todos los CRISTIANOS que critican y hablan en contra del diezmo, sean exáctamente los que no lo pagan.

Y pregunta un amigo televidente, ¿Será porque en su interior desean que los que los pagan dejen de hacerlo, porque eso les ayudaría a ellos a liberarse o alibiarse un poco el remordimiento o reprensión que sienten, por no hacerlo; pues cada vez que leen el Libro de Malaquías sienten como si estuviesen tocando frente a Dios, en relación a sus finanzas, EL PIANO ALREVÉS?. (Malaquias 3:8-12).

Y no sólo Malaquias habla de eso en el Antiguo Testamento, sinó que tambien en el nuevo, en el Libro de Hebreos 7:8, hace mención de ello, cuando dice y citamos:

“Aquí, ciertamente hombres mortales RECIBEN el DIEZMO, pero allí, los recibe uno de quien se da testimonio de que vive”.

Fíjese que al hacer uso del verbo “RECIBIR””, lo hace en tiempo “PRESENTE”, en tiempo actual, (“RECIBEN”), no RECIBÍAN, en tiempo pasado, todo lo cual da clara e inequívocamente a entender la VIGENCIA de tal ordenanza.

Igualmente el Señor Jesús se refirió a ello cuando reprendiendo a los Escribas y Fariseos les dijo, Matero 23:33, cito:

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque pagáis el DIEZMO de la menta, del eneldo y del comino, y habéis descuidado los preceptos de más peso de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad; Y ESTAS COSAS SON LAS QUE DEBÍAIS HABER HECHO, “SIN DESCUIDAR AQUÉLLAS”.

Por lo demás, he llegado a comprobado por mi propia vida y experiencia, que EL PAGO DEL DIEZMO, constituye para todo cristiano que lo practican, uno de los ACTOS, una las ACCIONES o PRÁCTICAS más importantes de FE, por cuanto para pagar el DIEZMO, no nólo se necesita FE, sinó un alto grado de OBEDIENCIA a lo que la palabra de Dios instruye. Y recordemos, que el éxito espiritual de un cristiano consiste en PRACTICAR, en OBEDECER, con temor, respeto y temblor, a lo que la Palabra de Dios enseña.

Que el Señor nos ayude y dé entendimiento en todo.

Y todo lo decimos a fin de que SIGAMOS CRECIENDO, Bajo la Mísma Gracia; Daniel E. Mercedes; Pastoréamehoy.com.

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