Si has experimentado en tu vida alguna PESADILLA, debes conocer cuál es el grado de DESESPERACIÓN y ANGUSTIA que se vive en ese momento que nos parece una eternidad, y en el que por ejemplo vemos, cómo nuestra vida está siendo amenazada por la persecución de alguien, o de algún animal feróz y del cual estamos haciendo todo tipo de esfuerzo para escapar, pero sin éxito.

Es tan grande la desesperación que se experimenta, que aún no siendo algo físicamente real, sin embargo, en nuestro subconsciente, sí lo percibimos como una realidad, pues al despertar de ella, lo hacemos todo SUDADOS y con el corazón palpitando a millón, así como con la acostumbrada expresión: ¡OH GRACIAS DIOS, PORQUE ERA SOLO UN SUEÑO!.

 

Sin embargo, y a pesar de ello, lo más aterrante de esta experiencia radica en que, mientras se está desarrolando, o mientras estamos en la pesadilla, no tiene uno el control y mucho menos sabe ni encuentra cómo escapar de tal peligro, de tal terror.

Algo así será lo que experimentarán las personas que mueran sin haber arreglado con Dios, mientras vivían, la cuenta de sus vidas. La diferencia será, que de esta última PESADILLA no despertarán como en la otra, llenos de sudor y en sus camas, sinó en un lugar de tormento eterno, y lo peor, sin regreso.

Aunque el ahnelo nuestro, no sólo en la presente, sinó también en cada exortación que hacemos, especialmente para los que todavía no conocen a Dios, es que entreguen a Jesús sus vidas; sin embargo, no llevamos la intención de convencer a nadie con nuestras palabras, sinó de ponerles al tanto, al conocimiento o sobre aviso de la situación de peligro, peor aún, peligro de MUERTE ETERNA en que se encuentran si mueren sin CONFESAR a Cristo Jesús como su Salvador; y todo, a fin de que en el día de mañana no puedan presentar EXCUSAS ante el Trono del Soberano Dios, alegando que nadie les avisó, que nadie les dijo nada, que nadie les predicó.

Si lo deséas, todavía estás a tiempo, pues como dice el pueblo, MIENTRAS HAY VIDA, HAY ESPERANZA.

Yo confío en Dios que estas palabras te ayuden a reflexionar, a tomar conciencia de la situación de peligro inminente y constante de muerte eterna en que te encuentras si no CONFIESAS A JESÚS COMO TU SEÑOR.

Que el Señor nos ayude y dé ENTENDIMIENTO en todo.

Más y Más Bendiciones, Bajo la Mísma Gracia; Daniel E. Mercedes; Pastoréamehoy.com.

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