PARA QUE NO LA RIEGUES!.

El libro de Eclesiastés 5:5 dice: “Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas”.

Esto nos lo advierten las Escrituras, porque resulta, que no hay cosa más humilde y GENEROSA que una persona cuando está pasando por alguna situación y está dependiendo de alguien para que le resuelva.

Se pone uno de MANTEQUILLA, mas meloso y complaciente que la miel que destila del panal; tanto así, que ni uno mísmo se lo cree. Mira, por ejemplo decimos, si me das o haces tal cosa por mi, te prometo tal o cual cosa, ó en el peor de los casos hasta decimos, TE DARÉ TODO LO QUE ME PIDAS. Recuerda lo que le sucedió a Herodes con la niña Salomé, que luego de verla danzar tan magistralmente en su presencia, quedó emocionado, y en su emoción prometió darle lo que le pidiese; por lo que la niña lo sorprendió, claro, por instrucción de su perversa madre, pidiéndole en bandeja de plata, la CABEZA DE JUAN EL BAUTISTA; todo lo cual le causó al rey mucha tristeza, pero ya era muy tarde y no se podía retractar. (Mateo 14).

Esto es algo en lo que nos precisa tener mucho cuidado, porque, muy especialmente cuando se encuentra uno en alguna situación de apuro, cegados por la misma situación o por la emoción, regularmente no piensa, no repara, no analiza uno; por lo que cometemos el error y caemos en la tentación, Primero: De hacer ligeras promesas sin estar conscientes de nuestra capacidad para cumplir con lo que prometemos; y segundo; si realmente tal o cual promesa la estamos haciendo de todo corazón.

Así nos lo advierten las Escrituras en el Salmos 66: 13-14: “Entraré en tu casa con holocaustos, Te PAGARÉ mis VOTOS, QUE PRONUNCIARON MIS LABIOS Y HABLÓ MI BOCA, “CUANDO ESTABA ANGUSTIADO”.

Y en ese mismo orden, el libro de Eclesiatés 5:6, nos advierte diciendo: “No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia”. “¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?”

Quiere decir, en resúmen, que si estás en alguna situación de apuro, pidiéndole a Dios que te saque de ella, y a la vez estás haciéndole promesas sin pensar; es mejor que PARES, que te DETENGAS; porque, Primero; Dios no necesita nada de nosotros y Segundo; lo que él hace por nosotros, lo hace por su misericordia y amor, sin pedirte nada a cambio, porque él, no sólo que conoce nuestra incapacidad para PAGARLE sus favores;; sinó que además, tampoco quiere que nosostros pensemos que le estamos pagando sus favores; porque sus favores y misericordias, él no las tiene a la venta.

De modo, que si tu prometes algo, hazlo por agradecimiento y no pongas en tu mente lucir ante Dios como una buena persona, porque él conoce de antemano quiénes verdaderamente somos, y además, lo que Él hace por ti, por nosotros, no lo hace para que le retribuyamos, porque nosotros no podemos darle a Dios cosa alguna que Él no tenga, pues él es el dueño del oro y de la plata, de todo el universo, tiene toda la gloria, el poder, la fama, la sabiduría, etc., en fín, a él nada le falta, como tampoco a los que lo tienen a él como su pastor. (Salmos 23).

Asi es que, queriendo Dios evitarnos que caigamos en la tentación de prometer, o promerle algo que no vamos a cumplir, el nos advierte y aconseja diciendo:

“ES MEJOR QUE NO PROMETAS Y QUE CUMPLAS, A QUE PROMETAS Y NO CUMPLAS; PORQUE DIOS NO SE AGRADA DE LOS INSENSATOS. (Eclesiastés 5:5).

En otras palabras, calladitos la boca nos vemos mejor, porque si hablamos o nos comprometemos y luego no cumplimos, entonces si que, como dicen los mexicanos; LA REGAMOS; en otras palabras, LO DEÑAMOS, LO EMPEORAMOS, METEMOS LA PATA, y es precisamente todo esto, lo que a través del consejo de Su palabra, Dios nos quiere evitar.

Que el Señor nos ayude y dé entendimiento en todo.

Más y Más Bendiciones, Bajo la Mísma Gracia; Daniel E. Mercedes;Pastoreamehoy.com.

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