¡NUESTROS HIJOS Y LA PRUEBA DE NUESTRO AMOR!

Contrario a como piensan muchos, que la manera de demostrarles a nuestros hijos lo mucho que los amamos, es complaciéndolos en todo, o concediéndoles todos sus deseos.

La manera, sin embargo, de demostrarles a ellos y a nosotros mismos que realmente los amamos, va por un camino muy diferente a este.

La palabra del Señor nos exorta y enseña a criar a nuestros hijos con sabiduría, en el temor del Señor. INTRUYE al niño en SU CAMINIO, dicen las Escriturs, (Proverbios 22:6), y aún cuando fuere viejo, no se apartará de él.

Y es que en su temprama edad, al niño se le presentan tantos caminos a seguir, BUENOS Y MALOS, que por su poca o ninguna experiencia y como a penas comienza a explorarlos, no sabe con certeza distinguir, cual de ellos le conducirá a un final de paz, a un final de bien, o si por el contrario, hacia el mal, hacia la destrucción.

Es pues nuestro trabajo, de acuerdo al proverbio que acabamos de leer, INSTRUIRLOS, a fin de que no se confundan y a la mísma vez evitarles cometer el error de escoger un CAMINO DE ERROR, o EL CAMINO DEL MAL.

El niño, de todas maneras, BUENO O MALO, el escogerá su camino; pero es responsabilidad nuestra, INSTRUIRLO, para que, sea cual fuere el camino que escoja, lo haga con conciencia, es decir, sin la excusa del conocimiento de causa.

De modo, que si desde temprano instruimos al niño en el camino que vemos el se inclina a escoger, estaremos seguros; PRIMERO: De que si escogió el CAMINO DEL BIEN, aún cuando fuere viejo, no se apartará del camino correcto, eso por un lado, y SEGUNDO: Que aún si escogiera el CAMINO DEL MAL, puedes estar completamente seguro, de que las INSTRUCCIONES que cuando era pequeño le diste, nunca se apartarán de su mente, por lo cual esas instrucciones retumbarán en su conciencia por siempre, y en el mejor de los casos lo harán apartarse del CAMINO DEL MAL y regresarse al CAMINO DEL BIEN.

Ahora bien, nosotros como padres, no podemos comportarnos flojos en caracter para disciplinarlos, para corregirlos con bara, si fuere necesario, a fin de que se mantengan en el CAMINO DEL BIEN, sin extraviarse.

Esto significa, que no debemos ser demasiado TOLERANTES con ellos, sinó que procedamos a DISCIPLINARNOS con carácter, y con bara, cuando fuere necesario, pero siempre con, y en AMOR.

Es por eso que las Escrituras nos enseñan a evitar corregir o disciplinar a nuestros hijos, en el momento en que nos encontramos airados, debido a que si lo corregimos bajo ira, el mensaje que le enviaremos a nuestros hijos, no será un mensaje de amor, sino de odio, de enemistad.

Asi es que, lo debido es esperar que se nos pase la furia para entónces corregirlos con amor y en nuestro JUICIO CABAL.

Disciplinar con amor a nuestros hijos, pero DISCIPLINARLOS, es la mejor muestra, tanto para ellos, como para nosotros mismos, de que realmente los amamos. Mientras que, por el contrario, no DISCIPLINARLOS, aunque le parezca exagerado, dicen las Escrituras, que eso es ABORRECERLOS.

Recuerdo siempre por ejemplo, el caso de un niño, hijo de un conocido nuestro, el que en una ocasión, cuando ya este era un jovencito, que su madre, en una ocasión, al corregirlos por algo; éste le respondió tan ásperamente, que su madre, con lágrimas en los ojos le reclamó diciéndole: HIJO, MÍO, YO SOY TU MADRE, ¿POR QUÉ ME HABLAS ASI TAN ÁSPERAMENTE?, a lo que el joven le respondió: TÚ ERES LA CULPABLE DE HOY, YO TE HABLE ASÍ; ¿y por qué?, preguntó la madre, a lo que el joven le respondió: “PORQUE SI DESDE QUE YO ERA PEQUEÑO, TU ME HUBIESES, (EN PALABRAS DE ÉL), ROTO LA BOCA, CUANDO YO TE RESPONDÍA MAL, HOY YO NO LO HICIERA”.

Fíjese cómo este joven le reclamó a su madre, el hecho que no lo DISCIPLINARA, cuando ella debió haberlo hecho, aunque no ROMPIÉNDOLE LA BOCA, como alegó él, pero si DISCIPLINARLO, CORREGIRLO, REPRENDERLO, claro, en amor y sin MALTRATARLO.

Asi es que, siguiendo el consejo de las Escrituras, le demostraremos a nuestros hijos y a nosotros mismos, que realmente los AMAMOS, no cuando los complacemos en todo, o les toleramos o dejamos pasar como por gracia sus malos comportamientos; sinó cuando en amor, los DISCIPLINAMOS, CUANDO DESDE TEMPRANO LOS CORREGIMOS, PARA QUE SE APARTEN DEL CAMINO DEL MAL.

Exáctamente asi lo dice la palabra de Dios en el Libro de Proverbios 13:24: “EL QUE DETIENE EL CASTIGO, A SU HIJO A B O R R E C E ; más el que LO AMA, desde TEMPRANO, lo
C O R R I G E “.

Finalmente los dejo con el slogan de un anuncio de televisión del departamente de educación, muchos años atrás en nuestro país, el cual decía: “CORREGIR A TUS HIJOS, NO ES MALTRATARLOS , sinó E D U C A R L O S !. Claro, que de acuerdo a las Escrituras, este EDUCARLOS implica DISCIPLINARLOS EN AMOR, PERO DISCIPLINARLOS.

Es en resúmen, llevarlos a comprender, que nuestras malas acciones acarrean CONSECUENCIAS, mientras que las BUENAS, RECOMPENSAS.

Que el Señor nos ayude y dé entendimiento en todo.

Más y Más Bendiciones, Bajo la Mísma Gracia; Daniel E. Mercedes;Pastoreamehoy.com.

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