Amarra tu MENTE al CIELO entregándole tu CORAZÓN a Jesús, confesándolo como tu ÚNICO Señor y Salvador. Luego en lo adelante, MANTÉN EN EL CIELO TU MENTE y tu CUERPO en la TIERRA. Porque en un abrir y cerrar de ojos SONARÁ LA TROMPETA. (1 Corintios 15:42).
De ese modo tendrás garantizado de que en cualquier momento, sea que Cristo venga de repente y te lleve con Su Iglesia; o sea que te mande a buscar; en cualquiera de los dos casos estarás a SALVO. Porque si VIVIMOS, para Dios VIVIMOS y si MORIMOS, para Dios MORIMOS. De modo que, SEA QUE VIVAMOS, O SEA QUE MURAMOS, DEL SEÑOR SOMOS. (Romanos 14:8).
Así nos lo aconseja la Biblia, a hacer y mantener en el CIELO nuestro TESORO; porque donde esté nuestro TESORO, allí estará tambien nuestro CORAZÓN. (Mateo 6:21).
Más y Más Bendicione, Bajo la Mísma Gracia; Daniel E. Mercerdes; Pastoréamehoy.com.
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