Buena o mala, POSITIVA o NEGATIVA, nuestra REACCIÓN frente al FRACASO o a la PROSPERIDAD de los que nos rodean, es completamente INEVITABLE.

Y aunque en ambos casos podemos FINGIR frente a los demás una reacción completamente opuesta a la que en realidad sentimos por dentro; no asi en cuanto a nosotros mismos.

Es decir, la forma en que en mi interior reacciono, o me afecta ver la PROSPERIDAD o tal vez el FRACASO de los demás, ¡NO ME LA PUEDO FINGIR A MI MISMO!, porque lo que sentimos en nuestro interior al enterarnos de la buena o mala noticia de los demás, es algo automático, expontáneo, que aunque la podemos FINGIR, como hemos dicho, frente a los demás, jamás nos podremos enganar a nosotros mismos.

Así es que, una forma muy fácil de saber que tan lejos o tan cerca pudiera ESTAR de nosotros un SALTO A LA PROSPERIDAD, o una CAIDA ESTREPITOSA AL FRACASO, nos lo indica la FORMA EN QUE EN NUESTRO INTERIOR REACCIONAMOS, O NOS AFECTA EL PROGRESO O EL FRACASO DE NUESTROS CONOCIDOS.

De este modo, si nuestra Reacción o sentimiento en nuestro interior frente al PROGRESO de los demas es de ALEGRIA Y REGOCIJO SINCERO, ése es un INDICATIVO fiel y seguro, de que aunque no seamos tal vez el próximo en la lista para ser bendecidos, podremos asegurar que en esa lista se encuentra nuestro turno, nuestro nombre y que pronto nos tocará a nosotros.

Si por lo contrario el sentimiento que experimentamos en nuestro SINCERO interior es de ¡CELOS AMARGOS!, ese será un indicativo seguro de que nuestra bendición está muy lejos de entrar ni siquiera en turno.

Las Sagradas Escrituras nos llaman de un lado, a CELEBRAR con los demás sus triunfos, sus alegrias, sus victorias; y por el contrario, a solidarizarnos, compadecernos por los fracasos de los demás, o lo que es lo mismo, a llorar con los que lloran. (Romanos 12:15).

En conclusión, si te alegraste por el FRACASO de otro; o te AMARGASTE por el Triunfo de otro, eso sólo lo saben Dios y tú.

De modo que dependiendo de cual haya sido o sea al respecto tu Reacción interior, y repito, eso sólo tú lo sabes, cual sea tu reacción, ella te indicará que tan lejos o cerca de ti está tu turno para ser PROSPERADO o tal vez CASTIGADO.

Que el Señor nos ayude y dé entendimiento en todo, todo lo cual decimos a fin de que ¡SIGAMOS CRECIENDO, BAJO LA MISMA GRACIA!. Daniel E. Mercedes; Pastoreamehoy.com.

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