LA LLAVE MAESTRA. Por: Daniel E. Mercedes, de: Pastoreamehoy.com

En un edificio de apartamentos, por ejemplo, cada apartamento tiene su propia llave, de modo que, la llave asignada a un apartamento, sirve sólo para ese apartamento en particular y no para ningún otro. Sin embargo, en la mayoria de nuestros paises, las leyes de seguridad pública requieren que exista una LLAVE MAESTRA, usualmente asignada a la persona encargada de administrar el edificio, con la cual puedan abrirse todas las cerraduras existentes en el mismo, como una medida preventiva de seguridad, que permita abrir cualquier puerta, especialmente de los apartamentos, cuando por cualquier emergencia se requiera el acceso a ellos, sin la necesidad de tener que esperar al dueño u ocupante del mismo, para que abra.

Antes de Jesús padecer y morir en la cruz por la humanidad, TODOS los seres humanos, cada uno en particular, y a consecuencia de habernos descarrriado cada uno por nuestros propios caminos, habíamos perdido la llave de la comunión que mantenía abiertas las puertas de nuestros corazones hacia Dios.

Sin embargo, tenemos que agradecer al mismo Dios, que en su infinito amor y Pre-Omnisciencia del destino que le esperaba al hombre por causa de su desobediencia, tenía de antemano preparada la LLAVE MAESTRA que serviría para abrir las puertas de nuestra libertad, que como dijimos antes, quedarían cerradas, dejando encerrados y atrapados tras ellas nuestros corazones, en las más densas tinieblas de oscuridad, cuando al descarriarnos, entregamos y perdimos en manos de satanás y en las personas de Adán y Eva, la referida, LLAVE DE LA COMUNIÓN que nos daba acceso directo a nuestro Padre Celestial, antes de la caída.

Esa LLAVE MAESTRA fue puesta en manos de nuestro Redentor y Salvador Jesucristo, cuando en el Gólgota excibió esa LLAVE DE LA LIBERTAD cuyo nombre quedó revelado en la Primera de sus siete palabras pronunciadas en la cruz del calvario, al exclamar: PERDÓNALOS, PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN, (Lucas 23:34); llave esta que quedó notarizada con la penúltima de sus palabras cuando dijo: CONSUMADO ES (Juan 19:30). Esa LLAVE MAESTRA cuyo nombre propio es PERDÓN, es la llave que ha sido puesta a nuestra disposición, para abrir, en dirección a la libertad gloriosa de nuestro Señor, las puertas que encierran nuestros corazones, dentro de la esclavitud del pecado, del odio y de la muerte.

Esa misma LLAVE MAESTRA, la del PERDÓN, es la que nos manda Dios a utilizar, para dejar en libertad a aquellos de nuestros hermanos, que habiendo sido incitados por satanás para ofendernos, han sido lanzados además por el maligno, dentro y contra nuestros corazones, dejándolos allí atrapados, encerrados y hechos prisioneros y muchas veces secuestrados, aprovechando las rejas o cerrojos construídos con el material de nuestro enojo.

Y es que un corazón enojado se convierte en la cárcel, la masmorra en la que por causa del enojo encerramos a algunos de nuestros hermanos, con sentencias que van desde un minuto, hasta la CADENA PERPETUA.

Es por esa causa que necesitamos hacer uso del PERDÓN, que es la LLAVE MAESTRA que abre la puerta de la verdadera libertad, la libertad del pecado, de la enfermedad, de la pobresa con, o sin amargura; asi como la libertad de conciencia que impide al maligno acosarla con sus mentirosas acusaciones. Con esta LLAVE MAESTRA DEL PERDÓN, liberamos de la cárcel de nuestro corazón al hermano con el que estamos enojados; pero no sólo eso, sino que el uso del PERDÓN tiene el doble efecto de que no sólo libera al hermano prisionero en nuestro corazón, sino que al mismo tiempo nosotros mismos somos también liberados por Dios, de la cárcel de la enfermedad, de la amargura, la tristeza, la pobresa, etc. Cumpliéndose así el principio o REGLA DEL PERDÓN establecido por el mismo Jesús en el Padre Nuestro, asi como en el verso 15, Capítulo 6 del libro de Mateo: SINO PERSONÁIS A LOS HOMBRES SUS OFENSAS, TAMPOCO VUESTRO PADRE PERDONARÁ VUESTRAS OFENSAS. Dicho de otra manera: si ustedes no abren a sus prisioneros, las puertas o cerrojos de enojo con que tienen encerrados en sus corazones a sus hermanos, tampoco yo os abriré a ustedes las puertas de la salud, de la prosperidad, de la gracia, de tus finanzas, de tu ministerio, tus hijos, tu familia, etc. Porque yo, dice Dios, no puedo ser burlado, TODO LO QUE EL NOMBRE SEMBRARE, ÉSO TAMBIÉN SEGARÁ, pues así lo he establecido, lo he dicho y repito una vez más: CUALQUIERA QUE SE ENOJE CONTRA SU HERMANO, SERA CULPABLE DE JUICIO. Mateo 5: 22.

Dicho en otras palabras, la presunción de inosencia que estable que todo el que es acusado de un delito se presume inocente hasta que se demuestre lo contrario; esa presunción de inosencia, repetimos, en el versiculo que acabamos de citar, queda sin efecto; pues Dios ha dicho que si estás ENOJADO con tu hermano, eso es suficiente para que se dicte sentencia condenatoria en tu contra. PORQUE NO DARÉ POR INOCENTE AL CULPABLE.

Dijimos anteriormente, que cuando tu te enojas contra tu hermano, en el mundo espiritual lo que haces es encerrarlo en la cárcel, la cárcel de tu corazón, de modo que si lo encierras allí y pasa cierto tiempo sin liberarlo con la LA LLAVE PERDÓN, entónces ya no serías un simple carcelero de tu hermano, sino algo peor, caerías en la categoría de SECUESTRO ILEGAL AGRAVADO en contra de tu hermano, con lo cual, por cada dia en que mantengas prisionero y bajo secuestro a tu hermano, empeorará o se aumentará en tu contra, el tiempo de tu condena o sentencia de tu salud y prosperidad.

Ahora bien, ¿qué tiempo tenemos nosotros para mantener presos en nuestro corazón, con nuestro enojo, a nuestro hermano?. La respuesta es: Un máximo de 12 horas o el minimo tiempo que transcurra entre la ofensa del hermano y la hora en que el sol se retire a acostarse. Asi lo establece la escritura en la Carta a los Efesios 4:6: NO SE PONGA EL SOL SOBRE VUESTRO ENOJO.

Recientemente salió a la luz el escandalozo hecho de un hombre que había mantenido bajo secuestro por 10 años, a tres jovencitas. Y yo me pregunto, ¿por cuanto tiempo has mantenido tú, o piensas mantener a tu hermano bajo secuestro, encerrado en tu corazón, sin darle la libertad? Un mes, dos meses, un año, 5, 10, 20, 30 o tal vez 40 o 50 años. Si asi es, no olvides, que sin darte cuenta, este hecho de mantener encerrado en tu corazón bajo secuestro a tu hermano, es la misma causa que te mantiene a ti preso, bajo el secuestro de esa enfermedad, de esa parálisis espiritual, económica, ministerial, etc. Por lo cual tu libertad no llegará sinó, hasta que de buenas ganas y con mancedumbre, decidas tomar en tus manos la LLAVE MAESTRA DEL PERDÓN con el que tu fuiste perdonado y procedas a aplicarlo en favor de tu hermano abriendo las cerraduras de su cárcel, dejándolo salir libre, no sin antes despedirlo en paz con un fraternal abrazo de amor, si el te lo permitiere.

Finalmente, hoy vengo para decirte, que si tomas hoy la decision de PERDONAR a tu hermano, procediendo a dejarlo LIBRE abriéndole las puertas de la cárcel de tu corazón donde lo has tenido preso a titulo de secuestrado; te aseguro que todas las cadenas que al presente te habían mantenido esclavisado e infeliz, serán quebrantadas; porque es promesa y principio de Dios establecido que: EL FRUTO DE JUSTICIA SE SIEMBRA EN PAZ, PARA AQUELLOS QUE HACEN LA PAZ. (Santiago 3:18) y porque además: SI PERDONÁIS A LOS HOMBRES SUS OFENSAS, OS PERDONARÁ TAMBIÉN A VOSOTROS VUESTRO PADRE CELESTIAL. Mateo 6:14. Más y Más Bendiciones, Bajo la Mísma Gracia; http://pastoreamehoy.com/ Daniel E. Mercedes, Ministries.

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