La verdadera aplicación y significado que nosotros los creyentes de la Gracia debemos abrazar y asumir, respecto a la promesa que hizo Dios a Josué en el Libro de su mísmo nombre, Josué 1:3, de que “TODO LO QUE PISARE LA PLANTA DE VUESTROS PIES SERÁ VUESTRO”, debe tomarse más en el sentido de: PODER, de AUTORIDAD o de DOMINIO; antes que de “PROPIEDAD”. Por lo tanto, esa promesa que aún sigue vigente para nosotros, no lo es PRINCIPALMENTE, como lo fue para con Josué, en el sentido de “PROPIEDAD”, sinó de AUTORIDAD, o DOMINIO.

En tal razón y consecuencia, el principal sentido de dicha promesa para nosotros los creyentes de hoy en día, los creyestes bajo la Gracia, es, que como llevamos a Jesús sentado en el Trono de nuestros corazones, donde llegamos nosotros, llegó también Jesús, y con él llegó tambien la AUTORIDAD, el PODER Y DOMINIO, ante y bajo el cual Nombre de dobla toda rodilla de los que están en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra.

En otras palabras, donde PISAN NUESTROS PIÉS, PISA LA AUTORIDAD, PISA EL PODER, PISA EL DOMINIO y por consecuencia, todas las cosas alrededor nuestro quedarán bajo nuestra sujeción o autoridad, en el Nombre del que llevamos dentro y sentado en el Trono de nuestros corazones, a Jesús de Nasareth, Nombre ante el cual, como ya hemos dicho, SE DOBLA TODA RODILLA Y QUEDAN SUJETAS TODAS LAS COSAS.

Y esto es así, porque no fue sino el mismo Señor, quien en las personas de los discípulos nos otorgó tal AUTORIDAD, cuando al enviarlos por el mundo nos dijo: Lucas 10:19:

“19 He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará”.

De modo, que la principal idea que debemos atesorar de esta promesa, no es principalmente en el sentido de “PROPIEDAD”, o lo que es lo mismo, pensar que nos vamos a “APROPIAR Y POSESIONAR” DE MANERA PRIVADA de todo lugar donde nuestro pies pisen; sinó que en cambio sepamos y estemos conscientes de la AUTORIDAD y DOMINIO que tenemos en el Nombre de Jesús, de que todas las cosas donde nuestros pies pisen, NOS ESTARÁN SUJETAS EN EL NOMBRE DE JESUCRISTO, y que por lo tanto, no tenemos nada que temer.

En resúmen, donde pisan nuestros pies, pisa la AUTORIDAD y donde la AUTORIDAD pisa, todas las cosas quedan SUJETAS a esa AUTORIDAD, que es en nuestro caso, LA AUTORIDAD DE NUESTRO SEÑOR Y SALVADOR JESUCRISTO.

En conclusión, saquémonos pues de la mente la falsa idea de que donde nosotros llegamos es para ADUEÑARNOS del lugar y entendamos de una vez y por todas, que el principal significado para nostros de esa promesa es, que “mientras permanezcamos en ese lugar donde nuestros pies se encuentren apoyados, TODAS LAS COSAS NOS ESTARÁN SUJETAS BAJO NUESTROS PIES, EN EL NOMBRE DE JESÚS”.

Y todo lo decimos, a fin de que sigamos CRECIENDO, Bajo la Mísma Gracia; Daniel E. Mercedes; Pastoréamehoy.com.

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