HONGO MALIGNO

Es un hongo que, como árboles frutales que somos, o estamos llamados a ser dentro de la viña del Señor, nos seca desde adentro, para que no demos fruto.

Ése hongo se llama “LA ENVIDIA”, un sentimiento venenoso que fácilmente podemos identificar cuando por ejemplo y en buen dominicano, nos quillamos, es decir, nos molestamos, nos incomodamos, a causa de la ira, la rabia y amargura que callamos y disimulamos al ver o enterarnos del bienestar, del avance, del progreso, de los logros, de la prosperidad del otro.

La ENVIDIA es una emoción a presión interna, que en secreto y al estilo de un cancer va corroyéndonos por dentro, de modo que cuando venimos a darnos cuenta, es porque ya ha hecho metástasis, es porque ya es muy tarde y no hay ya nada más que hacer al respecto.

La ENVIDIA tiene su estilo particular, una forma sigilosa, discreta y secreta, por lo que su principal manera de presentarse no es mediante la crítica directa a la persona que vemos progresar, alcanzar logros, etc., sino mediante la INDIFERENCIA, mediante la APATÍA, mediante la ausencia en nosotros y hacia tal persona, de una actitud de solidaridad, mediante la expresión, exteriorización o manifestación de nuestra alegría, de nuestro agrado al ver la prosperidad o los logros del otro.

Por lo cual, cuando vemos que el otro progresa, aún teniendo la oportunidad de expresarle nuestro agrado con felicitaciones, o cuando menos con mínimos gestos hacia ellos de nuestros buenos deseos; en lugar de ello preferimos callar, preferimos ignorar o no darnos por enterados.

Pero existe un antídoto Perfecto para contrarrestar y aún aniquilar, destruir, matar y hacer secar y desaparecer de dentro nuestro ese veneno, ese virus que amarga y destruye nuestras almas y corazones.

Se trata tal antídoto, de un simple cambio de actitud frente al progreso y logros de los demás, el cual comenzaremos a cultivar procediendo a felicitar a todos aquellos de los cuáles nos enteremos han tenido algún logro, “AUNQUE NO LOS CONOZCAMOS”, ni mucho menos nos interese y si los conocemos, mientras más insoportable sea el ardor de nuestra envidia por sus logros, aún tengamos que mordernos los labios y sentirnos las personas más hipócritas del mundo, a pesar de todo eso, no paremos de felicitar.

Y no importa si se trata de algo tan simple como felicitarlo por su cumpleaños, porque el, ella o algún familiar suyo logró alguna carrera universitaria, porque a él o a ella lo elevaron de puesto en su trabajo y con ello un aumento de sueldo; o sea porque se compró un carro, una casa, le hicieron un reconocimiento, etc. en fin, felicitar a todos aquellos que nos enteremos están felices por haber logrado algo que para ellos es motivo de celebración y por eso lo dan a conocer.

Les aseguro que pronto ese VENENO DE LA ENVIDIA desaparecerá de nosotros y como si fuera poco veremos cómo Dios comenzará a colocarnos en turno de recibir también nuestra bendición. Les aseguro que en la medida en que comencemos a combatir este veneno en la forma en que les he dicho, las bendiciones y favor de Dios estarán tocándonos los talones de nuestros pies.

Y no se trata de un capricho, sino de un mandato de Dios, el cual nos llama a bendecir siempre y a no maldecir o desearle el mal al otro e igualmente nos manda a ser solidarios con los demás en cualesquiera de sus circunstancias, sea de alegría o celebración, o sea de tristeza, fracaso, tragedia, etc..

Finalmente la mejor conocida como “REGLA DE ORO” del versículo 12, Capítulo 7 del Libro de Mateo nos dice: “TODAS LAS COSAS QUE QUERRAIS QUE LOS DEMÁS HAGAN CON VOSOTROS, ASÍ HACED VOSOTROS CON ELLOS. Y el Sabio Salomón nos dice el Libro de Proverbios 18:24 dice, parafraseando. “EL QUE QUIERA GANAR AMIGOS, MUÉSTRESE AMISTOSO CON LOS DEMÁS”.

Que el Señor nos ayude y dé entendimiento en todo.

Más y Más Bendiciones, Bajo la Misma Gracia; Daniel E. Mercedes;Pastoreamehoy.com.

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