Una persona RELIGIOSA es aquélla que EXAGERA en el grado de IMPORTANCIA que le da o atribuye a LAS APARIENCIAS ó A LA FORMA; en relación con EL FONDO, o lo que es lo mismo, su AUTENTICIDAD.

Una persona ESPIRITUAL es en cambio, aquélla que coloca o le da a las APARIENCIAS o a la FORMA su JUSTO NIVEL, SU JUSTO VALOR O LUGAR, frente o en relación al FONDO; por lo cual cuida el FONDO, pero sin DESCUIDAR LA FORMA, SIN DESCUIDAR SU APARIENCIA.

En resúmen, al ESPIRITUAL no le basta con SER lo que ES, sinó que se ocupa en PARECERLO, en APARENTARLO, pero sin EXAGERAR.

El RELIGIOSO en cambio, se preocupa y ocupa “EXAGERADAMENTE” más en lo que APARENTA, que en lo que en realidad ES.

Y todo lo decimos, a fin de que SIGAMOS CRECIENDO, Bajo la Mísma Gracia; Daniel E. Mercedes; Pastoréamehoy.com.

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