EL ZAFACÓN!

(Levántate del suelo, porque si lo que sigue está sucediendo contigo, éso no agrada a Dios).
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Pienso que de los dones que otorga Dios a sus hijos, el don del SERVICIO, (Romanos 12:7); es el don que a los ojos de Dios, pienso yo, repito, tiene más valor. Y lo pienso así, porque fue el mismo Señor que declaró: EL HIJO DEL HOMBRE NO HA VENIDO PARA SER SERVIDO, SINO PARA SERVIR, (Marcos 10:45).

Es esa la razón, por la que toda persona que es llamada por Dios para trabajar en Su reino, si no cuenta con el don del SERVICIO, de seguro que tendrá garantizado su fracaso en el ministerio. Y tiene que ser así, que el don del SERVICIO sea el que más ama Dios, porque no es, sino a través del SERVICIO que el verdadero amor puede decir presente o se pone de manifiesto.

Una de las caracteristicas principales de este don es su expontaneidad, su naturalidad; es algo que sale así como instintivo, que no pregunta sino que simplemente, donde ve que hay alguna necesidad, simplemente dice presente y sin ningún otro interés que manifestar el amor que hay detrás de el, el mismo que lo empuja a tomar acción primero, sin esperar a que alguien más nos sea delantero.

Sin embargo, tenemos que distinguir entre ser SERVICIALES y asumir una aptitud SERVIL; pues el que asume una aptitud SERVIL se distingue del SERVICIAL, en que el SERVIL demuestra en el servicio que ofrece, no tener NINGÚN AMOR POR SI MISMO, NINGÚN RESPETO POR SU PROPIA PERSONA, TIRANDO POR EL SUELO HASTA SU PROPIA DIGNIDAD HUMANA, todo lo cual va en contra del principio del amor que estable AMAR A NUESTRO PRÓJIMO, “COMO”, lo cual significa “IGUAL”, no más, no menos, que el amor y respeto que debe uno sentir por sí mismo.

SERVIR es un don al que debemos valorar con, o colocar en, su justo valor y no permitir jamás, que un don tan valioso y preciado como este, SEA PISOTEADO o DESPRECIADO, MALTRATADO o MANCILLADO por ninguna otra persona.

Digo esto, porque resulta y viene a ser, que los que más llamados estamos para servir y que somos nosotros, como líderes que Dios ha designado en Su Reino; sucede muchas veces todo lo contrario, que por causa de una enfermedad en nuestro ego, alimentada por el protagonismo, la exclamación y adulación de algunos, sea por lo bien que cantamos, tocamos, dirigimos o predicamos; o ya sea por la popularidad que hayamos alcanzado; nos hemos convertido muchos, en SOBERBIOS Y ARROGANTES VERDUGOS, tratando a nuestros consiervos como DESPRECIABLES ESCLAVOS, y en lugar de lavar y hasta vesar los pies de quienes deberíamos tener o considerar como nuestros colaboradores, porque son ellos quienes con sus servicios lo que están haciendo es ayudándolos a hacer o realizar el trabajo que deberíamos nosotros realizar solos, ya que el encargo, a quienes Dios nos lo díó fue a nosotros y no a ellos.

Sin embargo y penosamente, lo que hacemos muchas veces es, que con el trato y la forma incluso en que les hablamos, los maltratamos y hasta despreciarlos, como si fuesen ellos nuestros esclavos objetos, a quienes no solo pisoteamos, sino que tambien estrujamos contra el suelo; cuando, como dijimos, debería ser todo lo contrario.

Son estos líderes a los que se refieren las Sagradas Escrituras, que en lugar se SERVIDORES se han convertido en TRASQUILADORES de sus ovejas, de sus consiervos o colaboradores. a los cuáles el mismo Ángel de Jehová matará y aniquilará con la Espada de Su Boca.

El mensaje final pues, es este. SIRVAMOS SIEMPRE CON AMOR AUTÉNTICO, CON PRONTITUD, HAGÁMOSLO DE BUENA GANA, SABIENDO QUE ESTAMOS LLAMADOS A HACER LO QUE HAGAMOS, NO SÓLO COMO SI LO ESTUVIÉRAMOS HACIENDO PARA EL SEÑOR, SINO TAMBIEN COMO LO DICEN LAS ESCRITURAS, PARA QUE EL NOMBRE DE NUESTRO DIOS SEA GLORIFICADO; PERO TODO, SIN PONER EN RIEZGO O DEJAR QUE TIREN POR EL SUELO NUESTRA DIGNIDAD, NO SÓLO LA HUMANA, SINO TAMBIEN LA DEL DON DEL SERVICIO QUE DAMOS O EJERCEMOS. Finalmente existen dos formas de parar en el ZAFACÓN. La primera es, dejando de SERVIR; y esto así, por aquello de que, el que no SIRVE, no SIRVE, y lo que no SIRVE tiene como destino, el lugar que ninguno de nosotros desearíamos tener, EL ZAFACÓN. Y la segunda forma de parar en el ZAFACÓN, es confundiendo el DON DEL SERVICIO, con una aptitud SERVIL; de modo que, si igualmente nosotros no servimos con dignidad, entónces seremos SERVILES; y lo SERVIL, tiene igualmente como destino, EL ZAFACÓN.

Que el Señor nos ayude y dé entendimiento y suficiente discernimiento en todo, para poder diferenciar entre lo que es SERVIR y hacer o convertir nuestro SERVICIO en algo SERVIL, despreciado o pisoteado por otros.

Más y Más Bendiciones, Bajo la Mísma Gracia; Daniel E. Mercedes;Pastoreamehoy.com.

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