EL SASTRE DE LA VENGANZA. Por: Daniel E. Mercedes, de: Pastoreamehoy.com

No cabe dudas, que entre los personajes bíblicos, que más oraciones elevó a Dios pidiendo venganza por su enemigos, se encuentra el rey David. En el salmo 59 versos: 9-11 y 14-15, tenemos un ejemplo, alli lo oimos orar de la siguiente manera: A CAUSA DEL PODER DEL ENEMIGO ESPERARÉ EN TI, PORQUE DIOS ES MI DEFENSA. DIOS HARÁ QUE VEA EN MIS ENEMIGOS MI DESEO. NO LOS MATES, PARA QUE MI PUEBLO NO OLVIDE; DISPÉRSALOS CON TU PODER Y ABÁTELOS, OH JEHOVÁ, ESCUDO NUESTRO. VUELVAN PUES A LA TARDE Y LADREN COMO PERROS Y RODEEN LA CIUDAD. ANDEN ELLOS ERRANTES PARA HALLAR QUE COMER; Y SI NO SE SACIAN, PASEN LA NOCHE QUEJÁNDOSE. ETC.

LA VENGANZA es, en una manera sencilla y simple de decirlo: el cobro o la autoretribucion o recompensa interior que experimenta un individuo, luego de haber podido descargar sobre su ofensor, toda la rabia o la ira que se vió impedido de ejecutar, durante el momento de la ofensa. Este cúmulo de ira y rabia es la que hace que LA VENGANZA, por lo general, cuando es ejecutada, resulte exageradamente desproporcional al tamaño de la ofensa. Alguien por ejemplo, abuso de ti cuando pequeño; sin embargo, ya de grande, si tuvieras la oportunidad, lo que desearias es quitarle la vida.

Porque la venganza es como poner dinero a crédito, mientras más tiempo dures en retirar tu capital, mayor cantidad de intereses acumularás. De modo, que cuando decidas retirar tu inversión, no sólo reclamarás el capital, sino tambien los interes; intereses éstos, que en el caso de la venganza suelen ser extremadamente usureros, quiero decir, exageradamente altos. La venganza es comparable también, diria yo, a la astuta arana cacata; que a la vez que teje su tela, planea sigilosa y silenciosamente su mortal ataque contra su presa.

Este usual cobro desmedido de LA VENGANZA, es el que hace que, en la mayoría de las veces, en comparación con el grado de la ofensa que la motivó, resulte en una injusticia; siendo esa, diria yo, una de las razones por las que posiblemente prohibe Dios a sus hijos, tomar venganza por si mismos, de sus enemigos. Asi nos lo dice Romanos 12: 19: NO OS VENGUÉIS VOSOTROS MISMOS, AMADOS MÍOS, SINO DEJAD LUGAR A LA IRA DE DIOS; PORQUE ESCRITO ESTÁ: MÍA ES LA VENGANZA, YO PAGARÉ, DICE EL SEÑOR. Una segunda razón por la que Dios nos aconseja a no tomar venganza por nosotros mismos, es porque LA VENGANZA, CUANDO NOSOTROS LA TOMAMOS POR NOSOTROS MISMOS, LO QUE HACE ES COLOCARNOS FRENTE A DIOS, EN EL MISMO NIVEL DE CULPABILIDAD Y PECADO QUE EL OFENSOR. Esto es asi, en razon de que, el cobro de nuestra venganza lo que hace es, además de justificar la acción del ofensor, le impedimos a Dios actuar, despojándolo de su derecho y compromiso de tomar por nosotros, venganza, contra nuestros enemigos.

¿Qué significa esto?, que si alguien por ejemplo te insulta y tu le respondes con insultos, los dos caen en el mismo nivel, por lo cual tu no tendrías ya más y ante Dios, ningún reclamo contra tal persona; por cuanto, resultaría injusto condenar a una persona dos veces por el mismo hecho.

La última razón es, que nuestra venganza no obra la justicia de Dios, en razón de que, como dijimos antes, la ira o rabia que impulsa nuestra venganza produce un cobro incontrolable y en consecuencia, desmedido, contra el ofensor y Dios no quiere eso para nosotros.

Todo lo contrario, nos manda a orar por los que nos ultrajan, a bendecir y no a maldecir y por último a pagar con bien, a los que nos hacen mal, pues haciendo esto, dice; ascuas, llamas o lenguas de fuego haremos arder sobre las cabezas de nuestros enemigos, cuando vean que en lugar de pagarles con su misma moneda, lo que hemos hecho es devolverles con euros, el pago que nos han hecho, con monenas devaluadas a razón de mas del 100 por uno.

Que a suma de todo esto, tenemos de Dios la promesa, como canta Juan Luis Guerra, de mandar contra nuestros enemigos, fieras abispas que los piquen desde la coronilla de la cabeza, hasta el dedo meñique de los pies; y que con los hijos de Dios, canta Nancy Amancio, nadie se mete. Asi es que, desde ahora en adelante, cuando tengamos contra alguien algún tejido de venganza, presentémosle a Dios esa tela, quien como FINO SASTRE DE NUESTRA VENGANZA, hará vestir a nuestros enemigos con el traje diseñado y hecho a la justa medida de sus ofensas y que como prueba de ello, lo oirán nuestros oidos o lo verán nuestros ojos, que el que contra nosotros conspirare sin Dios lo hará y el que contra nosotros se levantare, delante de nosotros caerá. (Isaias 54:15). Más y Más Bendiciones, Bajo la Mísma Gracia; http://pastoreamehoy.com/ Daniel E. Mercedes, Ministries.

Share This