“EL REFUGIO DE DIOS, PARA LA CALAMIDAD QUE SE ACERCA”

Independientemente a las más recientes y diversas profecías dadas por algunos profetas, o así llamados, anunciando la llegada de algunas catástrofes para la humanidad; Independientemente a todas ellas, repito, y sin descartar o confirmar ninguna de ellas; percibo sin embargo en mi espíritu, el acercamiento de una ¡GRAN CALAMIDAD REPENTINA! y de repercución o impacto mundial, que golpeará una, que otras partes del mundo.

Y aunque no puedo o tengo a la vista, el tipo de calamidad que sucederá; si tengo claro, lo que debemos hacer para que la misma no nos sorprenda DESAPERCIBIDOS y sin estar preparados, sea que perezcamos, sea que sobrevivamos.

En el mundo natural, cada vez que se pronostica la llegada de algún fenómeno natural científicamente predecible, las autoridades de gobierno comienzan a preparar LUGARES DE REFUGIO a donde las personas podrán acudir, en caso de desastres. Por lo regular, y en estos casos, la mayor parte de las personas no acuden al refugio antes de la llegada del desastre; sino que algunos, incluso, esperan el úlitimo momento y no acuden a tales refugios, sino hasta ver que sus vidas corren, o están realmente en peligro.

Sin embargo, cuando se trata de catástrofes científicamente impredecibles, pero reveladas por Dios a algunos de sus siervos, porque como bien lo dicen las Escrituras en el Libro de Amós 3: 7; “CIERTAMENTE EL SEÑOR DIOS NO HACE NADA SIN REVELAR SU SECRETO A SUS SIERVOS LOS PROFETAS”.

En tales casos, repetimos, el consejo de Dios, muy especialmente para sus hijos, y contrario a lo que dijimos normanete la gente hace y que es, acudir al refugio después que la camilidad llega; Dios, en cambio, nos aconseja y manda a acudir a Su REFUGIO, antes que la calamidad llegue.

Y no se trata, en estos casos, de un REFUGIO FÍSICO, de un edificio de cemento, sino de uno espiritual que estará o permanecerá contigo, a donde quiera que te encuentres: y lo mejor, sin tener que huir o escapar a ningún lugar, sino que en cambio, te quedarás tranquilo donde te encuentres, porque el ÁNGEL DE JEHOVÁ ACAMPARÁ A TU LADO, SEA PARA PROTEGERTE Y LIBRARTE, O SEA PARA ELEVARTE A TU MORADA GLORIOSA Y PERMANENTE EN LOS CIELOS.

Porque si VIVIMOS, para Dios VIVIMOS, y si MORIMOS, para Dios MORIMOS. De modo, que, SEA QUE VIVAMOS, SEA QUE MURADOS, DEL SEÑOR SOMOS Y AL SEÑOR VAMOS, ALELUYA!.

Éste refugio del que he estado hablando, es el REFUGIO DE LA ORACIÓN. Es en la ORACIÓN A DIOS, donde debemos REFUGIARNOS, porque es la ORACIÓN la que: No sólo que nos acerca al TRONO DE LA GRACIA, sinó la que nos pone BAJO SUS ALAS y al estilo del Salmos 91: “EL QUE HABITA AL ABRIGO DEL ALTÍSIMO MORARÁ BAJO LA SOMBRA DEL OMNIPOTENTE, CAERÁN A TU LADO MIL Y 10 MIL A TU DIESTRA, MAS A TI NO LLEGARÁN, ETC., ETC.”.

En resúmen, todos los que permanezcan en ORACIÓN, estarán SEGUROS Y A SALVO EN EL SEÑOR, y sin nada de qué preocuparse. Sin embargo, para aquellos, especialmente no cristianos, que no tienen ese amparo, que no han abordado, ni permanecen seguros en la barca de Dios; aún para ellos, repito, que estarán naufragando en los mares abiertos, fuera de la barca y al peligro, cuando no, de la tormenta, de los tiburones, aún para ellos, Dios ha dispuesto SALVAVIDAS para que todos aquellos que en el último momento decidan aferrarse a ellos, puedan salvarse.

Ese SALVAVIDAS que Dios tiene para ellos está previsto en la Carta a Los Romanos 10:13, el cual dice: “Y TODO EL QUE INVOCARE EL NOMBRE DEL SEÑOR, SERÁ SALVO”. De modo que si no has entrado al REFUGIO de Dios cuando de repente la calamidad amenace tu vida, aún así tienes una esperanza, un salvavidas de salvación, INVOCAR EL NOMBRE DEL SEÑOR, (¡SEÑOR JESÚS, SÁLVAME!); PARA QUE TE SALVES Y NO PEREZCAS ETERNAMENTE EN UN LUGAR DE TORMENTO.

Que el Señor nos ayude y dé entendimiento en todo.

Más y Más Bendiciones, Bajo la Mísma Gracia; Daniel E. Mercedes;Pastoreamehoy.com.

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