¿Recuerdas la serie del Chapulín Colorado y su PASTILLA CHIQUITOLINA?. Pues hoy vengo a presentarle: “LA PASTILLA CHIQUITOLINA DE DIOS”.
Nuestro Dios es tan, pero tan INMENSA e INIMAGINABLEMENTE GRANDE; así como TAN. . . . INCOMPARABLEMENTE PODEROSO, que es capaz de hacerse TAN . . . PEQUEÑO como para ENTRAR A TU CORAZÓN y hacer de él UN TRONO, para establecer allí SU REINO y desde allí darle a tu VIDA DIRECCIÓN, VERDADERA DIRECCIÓN, haciendo que la misma, desde el momento en que lo INVITAS a ENTRAR EN ÉL, (TU CORAZÓN), emprendas un LARGO VIAJE de REGRESO A SU PRESENCIA a disfrutar ETERNAMENTE de Su REINO DE LOS CIELOS, teniéndolo a él mísmo como PILOTO.
Y todo esto, como otras veces hemos dicho y ahora repetimos que dice Su Palabra, que está a la DISPOSICIÓN de SUCEDERTE, si humildemente DECIDES INVITARLO A TU VIDA, OFRENDÁNDOLE Y ENTREGÁNDOLE TU CORAZÓN, DÁNDOLE A ÉL EL DERECHO A ENTRAR A GOBERNAR EN ÉL.
Y Todo comienza con una SENCILLA pero SIGNIFICANTE Y DETERMINANTE CONFESIÓN u ORACIÓN DE FE, la cual se encuentra detallada en los Versos 8-11, del Capítulo 10 del Libro de Los Romanos, los que, textualmente dicen así:
8 Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos:
9 que “SI CONFESARES con TU BOCA” que Jesús es el Señor, y CREYERES en tu CORAZÓN que Dios le levantó de los muertos, SERÁS SALVO.
10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero CON LA BOCA se CONFIESA para SALVACIÓN.
11 Pues la Escritura dice: TODO AQUEL que EN ÉL, (JESÚS), CREYERE, no será AVERGONZADO.
Y el verso 10 del Capítulo 32 de Mateo lo remata cuando dice:
Por tanto, todo el que me confiese, ( A Jesús), delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.
Y la razón es que Dios no quiere que NADIE, que NADIE SE PIERDA, sinó que TODOS, que TODOS, procedan al ARREPENTIMIENTO. (2 Pedro 3:9),
Porque DE TAL MANERA AMÓ DIOS AL MUNDO, que dió, que OFRENDÓ a Su ÚNICO HIJO, Jesús, para que TODO, para que TODO AQUÉL que en ÉL CREE, NO SE PIERDA, sino que tenga
LA VIDA ETERNA. (Juan 3:16).
Porque Dios no envió a Su Hijo al mundo para CONDENAR AL MUNDO, sinó para que el MUNDO, (LOS SERES HUMANOS), sean SALVOS POR ÉL. (Juan 3:17).
Más y Más Bendiciones, Bajo la Mísma Gracia; Daniel E. Mercedes; Pastoréamehoy.com.
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