CONCURSO PARA UN REINADO”. Por: Daniel E. Mercedes, de: Pastoreamehoy.com

No nos cabe la menor duda, que uno los concursos más populares celebrados a nivel mundial, es el conocido concurso de belleza MIS UNIVERSO. Por ser un certamen de impacto mundial, los paises participantes en él, se ocupan en preparar con extremo esmero, excelencia y cuidado a sus repectivas candidatas, a fin de que estén lo suficientemente preparadas, no sólo para competir, sinó para ganar, para llevarse la corona como reina mundial de belleza.

Y si bien es cierto que los países ponen todo su interés en preparar bien a sus candidatas, no menos cierto es que el mayor empeño e interés sale de la propia candidata, puesto que ganar dicha competencia, no sólo hace quedar bien al país que representan; sinó que, lo más importante: Convierte en realidad el añorado sueño de cualquier mujer, de convertirse en Reina Mundial de Belleza, todo añadido a los muchos beneficios y privilegios derivados de tal elección. En la biblia se destacan dos importantes concursos, celebrados por dos de los reinos más influyentes de la época; De un lado, durante el reinado de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y por el otro lado, durante el reinado de Asuero, Rey de Persia.

Narran las escrituras, por ejemplo, en el libro de Daniel, capitulo 1 verso 3, que el rey Nabucodonosor ordenó, que se trajesen a babilonia, a los muchachos más sabios y de buen parecer del linaje real de los hijos de israel, muchachos que fueran idóneos para estar en el palacio del rey. Fue con ése fin, que durante 3 años se inició en babilonia, un proceso de preparación de dichos jovenes, quienes estuvieron siendo entrenados para participar en un concurso donde se habrían de escoger a los jóvenes mejor preparados e idóneos para servir en el palacio del rey. Todos conocemos la historia, que quienes resultaron ganadores del concurso fueron Daniel y los tres varones hebreos. De igual manera, pero durante el reinado de Asuero, rey de Persia, se celebró un concurso de belleza donde habría de elegirse o escogerse a la joven que habría de convertirse en reina; esto es, en esposa del Rey. Conocemos también la historia, que quien fue elegida como reina fue Esther, una bella joven del linaje judio.

Una gran diferencia que podemos ver entre estos dos concursos bíblicos, en comparación a los concursos que se celebran hoy en día en nuestros países, es que, mientras dichos participantes se enfocan en ganar dichos concursos, inspirados en la consecución o realización de sus sueños; ó, de sus realizaciones personales; En cambio, en los concursos bíblicos que acabamos de mencionar; Tanto Esther, por su lado, como Daniel y los Varones hebreos por el otro, lo que buscaban ante todo, era exaltar y hacer más popular y reconocido, el nombre y reino del Dios al cual servian y conocian ellos y su pueblo.

Tanto para Daniel y los jóvenes hebreos, asi como para Esther, el motivo de su participación estuvo motorizado e inspirado en exaltar el nombre de su Dios y de llevar salvación a su pueblo, siendo ésa la motivación que los llevó a tomar la determinación de participar con todas sus fuerzas, entrega y pasión en dichos concursos y que fue una causa especifica, la causa del reino de Dios. Muchas veces deseamos participar de los asuntos del reino, pero no nos detenemos a pensar y descubrir, por un lado, QUÉ es lo que realmente nos motiva, y por el otro lado, si éso que nos motiva, lo que busca es hacer más popular al reino y al rey al cual confesamos servir, ó si, por el contrario, lo que buscamos es nuestra propia gloria o alabanza.

Es en tal sentido, muy importante estar conscientes de que, lo que realmente nos inspire o motive, sea el exaltar y dar a conocer a otros los beneficios de formar parte del reino de Dios, antes que perseguir el hacer realidad nuestros muchas veces egoistas sueños personales, ajenos todos, a la exaltación de nuestro Dios.

Si nuestra determinación de participar en los asuntos del reino se encuentra inspirada en la visión de glorificar y expandir el reino de nuestro Dios, de seguro que ésa determinación nos llevará a disfrutar, tanto aquí en la tierra; asi como después, en el cielo, de una VERDADERA VIDA DE REYS, muy superior a los sueños personales que pudiéramos haber tenido o añorado. Con su participación, Daniel y los varones hebreos lograron que el rey nabucodonosor pronunciara el más excelso y espectacular de los discursos y decretos de reconocimiento a Dios, que cualquier gobernante hubiera podido dar, (Léalo en Daniel Capítulo 4).

Y Esther, por su lado, con su participación, se convirtió en la más brillante heroína de su pueblo, al arriesgar su vida presentándose al rey, sin haber sido llamada; con lo cual salvó a su pueblo de lo que pudo haber sido el primer holocausto judío. Asi es que, en cuanto a los ejemplos que acabamos de dar, cada vez que nos toque participar de los asuntos del reino, escuchemos la voz de nuestros Señor, diciéndonos lo mismo que le dijo a los religiosos de la época después de responderles con la parábola del hombre abandonado y el samaritano, en respuesta a la pregunta sobre quien es nuestro prógimo: VÉ TÚ Y HAZ LO MISMO. Más y Más bendiciones, bajo la mísma Gracia; http://pastoreamehoy.com/ Daniel E. Mercedes, Ministries.

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