Parte del leño quema en el fuego; con parte de él come carne, prepara un asado, y se sacia; después se calienta, y dice: OH! Me he calentado, he visto el fuego; y hace del sobrante un dios, un idolo suyo; se postra delante de él, lo adora, y le ruega diciendo: LIBRAME, PORQUE MI DIOS ERES TU. (Isaias 44: 9 y Sigtes.)

Entre todos los seres vivientes, animales que se arrastran, bestias que se mueven, plantas que nacen, crecen, se reproducen y mueren; es en los seres humanos, en los únicos donde encontramos esa tendencia a rendirle adoración o culto a algo. Lo encontramos adorando al sol, la luna, las estrellas e incluso a los animales. Pero ¿cuándo ha visto usted, por ejemplo, a un animal cualquiera, haciéndole reverencia a un árbol o inclinándose en adoración ante algún humano?.

Esta necesidad de rendir adoración a algo o a alguien, es exclusivo del ser humano, porque Dios nos hizo asi, fuimos creamos para adoración y alabanza de nuestro creador. Sin embargo, por causa del pecado, la humanidad quedó espiritualmente ciega; desligada, distanciada y alejada de Dios; pero como el hombre quedó con esa necesidad de adorar a su creador, y al haber quedado impedido de ver y acercarse a Dios por motivo de su ceguera espiritual, entónces comenzó a rendirle culto a la creación, como una manera desesperada de desahogar o satisfacer esa necesidad de adorar; y como Dios ha prohibido al hombre componer e inclinarse ante imágenes, animales u objetos que lo representen, nos ha facilitado el vehiculo de la fe, a traves de la cual sí podemos verlo, acercarnos a El y rendirle fiel adoración. Dios desea y ha establecido que nos acerquemos a El mediante la fe en su palabra, en Jesús su hijo, el Verbo hecho carne.

Que ya no se trata, como en el antiguo testamente, de valerse de sacrificios de bueyes o machos cabrios, de objetos o cosas cualquiera para rendirle adoración. El no quiere que dependamos de amuletos, objetos o bastones para apoyar nuestra fe. Tal vez como creyente no te inclines a imágenes pero, si has puesto tu fe en UNA PORCIÓN DE AGUA TRAÍDA DEL JORDAN, o en UN POCO DE ACEITE DE OLIVA IMPORTADO DE ISRAEL.

Tal vez utilizas el aceite como AGUA BENDITA PENTECOSTAL para ungir las puertas de tu casa o cuantos tipos de objetos hayan en tu casa, cuando dice Dios en su palabra, que El no habita en objetos, imágenes o templos hechos con manos de hombres, lo cual es abominación a nuestro Dios, sinó en el corazón contrito y humillado que se ha rendido a Dios. Tal vez piensas que si se te olvidó el aceite para ungir al enferno, tu oración no será efectiva, porque tienes al aceite como un amuleto, un bastón para apoyar tu fe. Dios quiere que aprendamos a deshacernos de los amuletos o bastoles de la fe y que comencemos a usar la palabra, asi como le dijo el centurión al Señor: “DÍ LA PALABRA Y MI CRIADO SANARÁ”.

Mientras menos bastones o amuletos utilicemos para ejercer nuestra fe o establecer nuestra autoridad en Dios, más demostraremos al mundo que le sirvimos al Dios invisible, el cual se hace visible o manifiesto, no mediante objetos o unguentos, sinó a través de la fe que viaja y se manifiesta por medio de la autoridad fundamentada en su palabra. Que no nos olvidemos, como lo dice la palabra y canta la hermana Lucrecia: YO CAMINO POR FE Y NO POR VISTA.

Más y Más Bendiciones, Bajo la Misma Gracia; Daniel E. Mercedes;Pastoreamehoy.com.

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