Dios, preeviendo que no todos se ocuparían en aumentar sus capacidades en Él, a fin de recibir de Él una mayor PORCIÓN DE FE, (Dios repartió fe, de acuerdo a la CAPACIDAD de la persona que la recibiría, Mateo 25:15: “A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno CONFORME A SU CAPACIDAD”); le etorgó por lo tanto a los hombres, una alternativa, el acudir a la CIENCIA MÉDICA, cuando su fe no sea suficiente para recibir o beneficiarse de un milagro. Por esa razón dio a los hombres el favor de desarrollar la CIENCIA MÉDICA, a fin de que pudieran ofrecer tratamientos y medicamentos eficaces a las personas que los necesiten, a fin de aliviarles su dolor y en muchos casos, hasta erradicar de sus cuerpos, algunas enfermedades.

De modo que, todos, de una u otra forma, pudieran ser ayudados o asistidos en cualquier estado de enfermedad en que sus cuerpos se encuentren. Asi, al que posee mucha fe lo sana a través de milagros y prodigios; y al que no posee la sufieciente fe para beneficiarse de tales milagros, ha puesto a su dispocisión a los médicos y a la medicida.

Lo malo de todo esto es, que el que recibe su sanidad mediante un milagro, le da a Dios la gloria; mientras que el que la recibe a través de los médicos o la medicina, a causa de su poca fe y conocimiento del método de Dios, cuando recibe su sanidad, glorifica al médico o a la medicina, sin saber que el que sanó al que tenía suficiente fe, mediante un milagro, es el mismo que lo sanó a él, sólo que usando un método distinto, acorde a la poca medida de fe que posesía este, en este caso, a través del médico o la medicina.

Pero lo peor de todo esto es, que muchos dejan de acudir al médico en su ignorancia de no saber, que sea a través de un milagro, o a través de la medicina, es el mismo Dios quien los está ayudando, (así sea ATEO el médico); razón po la cual se resisten a asistir a un médico, o a tomar medicina y cuando finalmente lo hacen, le dan la gloria a la medicina o al médico y no a Dios quien fue el que instroyó y dió al médico la ciencia para ayudar o tratar a los enfermos.

Finalmente, claro está, que no solamente es mejor, sinó que es el plan, propósito y método preferido por Dios, el sanar a los enfermos a través de un milagro; pero si nosotros, haciendo uso de nuestra voluntad, de nuestro libre albedrío, no decidimos trabajar en nuestra mejor relación y conocimiento de Dios, para desarrollar así nuestra capacidad en él y en esa misma medida recibir de Dios una mayor PORCIÓN DE FE, de acuerdo al aumento de nuestras capacidades en él, no le echemos a Dios la culpa, cuando nos cansemos de esperar el ser sanados por un milagro de Dios, cuando la razón ha sido la insuficiencia de nuestra fe para recibir el milagro y no la falta de poder en Dios y mucho menos, compación, para realizar el milagro; razón por la cual tenemos que someternos al segundo método de Dios de sanarnos o ayudarnos en nuestras enfermedades, a través del médico y la medicina, que aunque incómodo y doloroso en la mayor parte de los casos, no tenemos otra alternativa y gracias a Dios por ella, pues como dice el pueblo, que cada uno se arrope hasta donde la sábana le cubra.

Dicho en palabras del Apóstol Pablo, (Romanos 12:3): “NO PRETENDAMOS LUCIR O EXCIBIR UNA MAYOR FE, UN MAYOR CONCEPTO RESPECTO DE NOSOTROS MISMOS, QUE EL QUE REALMENTE SABEMOS QUE TENEMOS”. (Romanos 12:3: “Porque en virtud de la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de vosotros que no piense más alto de sí que lo que debe pensar, sino que piense con buen juicio, según la MEDIDA DE FE que Dios ha DISTRIBUIDO a cada uno”).

Que el Señor nos ayude y dé ENTENDIMIENTO en TODO.

Más y Más Bendiciones, Bajo la Mísma Gracia; Daniel E. Mercedes;Pastoreamehoy.com.

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