A CORRER, FANÁTICOS!. Por: Daniel E. Mercedes, de: Pastoreamehoy.com

De niño, recuerdo en mi pueblo, la transmisión televisiva del deporte de la corrida de caballos. Pero lo que más fresco se mantiene en mi memoria; era la forma, el estido del narrador, quien al final del conteo de la cuenta regresiva que darìa inicio a la carrera; usaba siempre la expresión: A CORRER, FANÁTICOS y cuando ya habían recorrido un  buen tramo de la pista y se acercaban al final de la ruta, entónces gritaba diciendo: Y AHORA, EN LA ÙLTIMA VUELTA, ACERCÁNDOSE A LA CURVITA DE LA PARAGUAY, EL INVENCIBLE RUISEÑOR, QUE HABIA ESTADO DETRÁS EN LA CARRERA, HA SACADO VENTAJA DE SUS COMPETIDORES Y VA AHORA EN LA DELANTERA, CLARAMENTE PERFILÁNDOSE COMO VENCEDOR, ETC.

Una carrera similar también es la que ocurre, aunque tal vez sin narrador, cuando en su relación conyugal, el esposo deposita en la esposa una infinidad de competidores llamados espermatozoides, quienes al final de la cuenta regresiva inician su carrera, cada uno con el propoósito de avanzar y ser el primero en entrar y fecundar al óvulo, quien a su vez, tras la entrada del ganador, cierra su entrada, para no darle paso a nadie más, quedando así concluída la carrera. Algo similar ocurre también, cuando soltamos la semilla de la predicación del evangelio, donde una de ellas es la que habrá de avanzar rápidamente para fecundar “EL ÓVULO ESPIRITUAL DEL OYENTE“, que es el corazón.

Tal y como lo dice el Señor, que su palabra no retorna a Él vacía, sinó; que cuando es lanzada a la carrera, tiene que regresar a El; CON EL RESULTADO EXITOSO DE ALGÚN EMBARAZO ESPIRITUAL.  Una vez esa palabra, ése VERBO, que es Jesús, fecunda a ése ÓVULO, que es el Corazón del individuo, inicia de inmediato su crecimiento, hasta convertirse en Rey, levantando Su Trono y estableciendo allí Su Reino; desalojándo a la vez, del corazón del hombre, al viejo Adán, al viejo hombre, quien conformado a los deseos de la carne, había permanecido allí causando en nosotros el cáos, el desastre, el desórden.

Este mísmo proceso de fecundación de la palabra de Dios en el corazón del individuo, fue el que se dió, cuando el Espíritu Santo se prestó como vehículo para transportar desde el cielo y sobre sus lomos, directo a la matríz de la Virgen María, al GRAN JINETE DEL CABALLO BLANCO, a Jesús, el Cristo, el Hijo del Dios Viviente; y Ése mísmo Jinete, Ése mísmo Verbo hecho carne, es el que diariamente es transportado por el Mísmo Espíritu Santo, a la matríz, al ÓVULO que es el corazón de cada oyente, cuando éste decide entregarle a Dios su vida, confesando a Jesús como su Señor. Este desalojo hecho al viejo Adán, al viejo hombre, del Jardín del Edén, cuando éste pecó, es el mísmo desalojo que ocurre, cuando a través de la confesión, un Jardín del Edén es reconstruìdo y re-establecido en el corazón del indivíduo que ha abierto a Dios las puertas de su corazón.

Es por éso que es tan importante entregarle a Dios el corazón, DAME HIJO MÍO TU CORAZÓN Y NO PIERDAS DE VISTA MIS CAMINOS, dice el Señor, Proverbios 23: 26; pues lo que deseo es re-establecer en ti, en tu corazón, el BELLO JARDÍN DEL EDÉN, de la inosencia, de la pureza, de la santidad, del afecto natural, de las buenas obras, del dominio propio; llenándolo de amor, de gozo, de paz, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza, etc. y desalojar a la vez de allí, al viejo Adán, con todos sus motetes, sus tiestos, cantinas, muebles y aparejos viejos. Malos deseos, avaricia, hechisería, borrachera, idolatría, adulterio, fornicación, amaneramiento, homosexualidad, lesvianismo, mentira, orgullo, maledicencia, libertinaje, sobervia, corrupción, impureza, ira, enojo, malos vicios, glotonería, bulimia, anorexia, nerviosismo, locura, espíritu de religión, etc.

Hoy vengo para decirte, que sin importar el nombre o título con el que te hagas llamar, sea católico, bautista, protestante, carismático, etc. hasta que no le hayas entregado a Dios tu vida, confesando con tu boca a Jesús, como tu Señor entegándole las llaves de tu corazón y dándole la confianza de entrar en él, como en su casa; permitiéndole pasar a tus intimidades; a tu dormitorio, a tu cocina, pasar a la sala, quitarse los zapatos y descanzar sus pies; dejándolo que abra la nevera y tome de allí lo que quiera; que salga al patio ó entre al baño, etc. que, hasta que éso no ocurra, repetimos: NÚMERO UNO: No podrás ser tenido como hijo de dios y como consecuencia de ello, Nmini_240_6713_1214599870353310ÚMERO DOS: Tu vida no llegará a ser completamente transformada o regenerada por el Señor.

Que si no has dado este paso en la forma en que lo establece Dios en Su palabra, Romanos 10: 9, no podrás ser considerado hijo de Dios, ni heredero de sus promesas; sinó en cambio, hijo de Adán y mientras seas hijo de Adán, tu herencia será la muerte y no la vida; puesto que hasta que,  al nuevo Adán, que es Jesús, no le entregues las llaves de tu corazón, no podrás ser partícipe, ni disfrutar de la sobreabundante riqueza, belleza, seguridad y olor fragante, etc. del Jardín del Edén que desea Dios re-establecer en ti, tomando como terreno tu corazón. Más y Más Bendiciones, Bajo la Mísma Gracia; http://pastoreamehoy.com/ Daniel E. Mercedes, Ministries.

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