FALSAS CONFESIONES DE FE”Por: Daniel E. Mercedes, de: Pastoreamehoy.com

 Cuando un cliente cualquiera, por ejemplo, decide traspasar su número y servicio de teléfono a otra compañía, la ley exige que dicho cambio se haga mediante un proceso conocido en ingles como: THIRD PARTY VERIFICATION, mejor conocido por sus siglas en inglés como: TPV, que traducido al español quiere decir: VERIFICACION POR TERCEROS, lo cual quiere decir, que dicho proceso se realizará con la verificación de una tercera parte, que de manera independiente pueda confirmar, en el caso de una investigación, si durante el proceso, la información dada por el cliente ha sido exacta, asi como si su intención de cambio ha quedado clara.

De esta manera se le garantiza al cliente que ninguna otra persona pueda realizar cambios no autorizados por él, en sus servicios personales. Resulta curioso que un proceso similar es el que mediante una ley espiritual ha establecido Dios, para cuando una persona decide, haciendo uso de su libre albedrío o voluntad, cambiarse o traspasarse del reino de las tinieblas, al reino de la luz admirable de nuestro Señor Jesucristo. Este proceso, que llamaria yo, THIRD PARTY VERIFICATION DIVINO está establecido en el versículo 9, del capitulo 10 del libro de los Romanos, que dice: SI CONFESARES CON TU BOCA QUE JESÚS ES EL SEÑOR, CREYENDO EN TU CORAZÓN QUE DIOS LO LEVANTÓ DE LOS MUERTOS, SERÁS SALVO, PORQUE CON EL CORAZÓN SE CREE PARA SER JUSTIFICADO Y CON LA BOCA SE CONFIEZA PARA ALCANZAR SALVACIÓN.

 Esto, traduciéndolo al mundo espiritual, significa, que en el momento en que una persona está confesando a Jesús como su Señor y Salvador, el reino de las tinieblas representa la compañia o el govierno del que dicha persona se está yendo o está dejando y el Reino De La Luz representa la nueva compañia o Govierno Divino al que la persona está declarando entrar y por último, el pastor, el evangelista o el hermano que ha guiado o ayudado al inconverso a hacer su declaración o confesión de fe, representa la tercera parte o testigo frente al cual se ha hecho dicha confesión.

Esa es la razón por la cual, cuando predicamos a alguien el evangelio y lo invitamos a confesar a Jesús como se Señor, nosotros, como creyentes, debemos asegurarnos de que dicha persona haya entendido perfectamente lo que va a hacer, dejándole saber con toda claridad, que dicha confesion de fe, la hace mediante un acto completamente voluntario y que represnta una decisión tomada por el individuo y por lo tanto, fuera de toda presión o engaño. Es decir, que lo que está haciendo lo hace porque ha entendido y reconocido su necesidad de salvación, en base a lo cual ha decidido dar su paso de fe.

Cuando esto sucede de esta manera, es sumamente dificil que la persona vuelva hacia atrás, porque la palabra de Dios, unida a la confesión voluntaria que ha hecho la persona, hace que su decisión quede sellada o sembrada en el corazón del individuo, como clavo hincado. Es diferente cuando en una congregación o campaña evangelistica, el pastor o evangelista dice por ejemplo:LEVANTEN LA MANO LOS AMIGOS QUE NOS VISITAN y LUEGO AÑADE: LOS AMIGOS QUE LEVANTARON LA MANO Y AMAN AL SEÑOR, PÓNGANSE DE PIE Y PASEN AL FRENTE, PORQUE QUEREMOS ORAR POR ELLOS Y UNA VEZ ALLI, LOS PONEN A HACER LA ORACIÓN DEL PECADOR, SIN PREGUNTARLES SI LO DESEAN HACER. Quiero decirles que en este caso, este tipo de acto no es legítimo, no es válido, por cuanto no se le ha preguntado a la persona si desea o no, mediante un acto voluntario, pasar al frente con el propósito de confesar y aceptar a Jesús como su Señor.

Este tipo de actos es el que nos obliga a exortar, por la palabra, a los cristianos, a fin de que, en primer lugar, cada vez que comuniquemos a otros el plan de salvación, estemos conscientes de que no somos nosotros, ni nadie más, sinó exclusivamente el Espiritu Santo, el único capacitado y autorizado para convencer al hombre, de su pecado y en segundo lugar, que dicha confesión de fe es más seria y significativa de lo que usualmente pensamos. De modo que si nosotros, como terceras partes o testigos en este tipo de actos no dejamos que el individuo este conciente de que la decisión que está tomando es completamente voluntaria, podriamos correr el riezgo de ser acusados ante Dios por satanás, de obligar a las almas, sea por presión, amenaza o engaño a realizar FALSAS CONFESIONES DE FE, lo que en el mundo espiritual constituye un acto ilegal, quedando nosotros expuestos a juicio y descalificados como verdaderos y confiables testigos de Cristo en la tierra.

 Necesario es que comprendamos de una vez, por todas, que Dios no nos ha mandado a convertir a nadie y mucho menos a FORSARLES u OBLIGARLES a aceptar a Cristo, por medio de engaño, amenaza ó presión, sinó a dejarles saber que el acto de aceptar a Cristo como Señor, o de entrar por la puerta estrecha, requiere de una grado de esfuerzo por parte del individuo, tal y como lo dijo el mismo Jesús en el libro de lucas 13: 22: ESFORZAOS A ENTRAR POR LA PUERTA ANGOSTA, PORQUE MUCHOS PROCURARAN ENTRAR Y NO PODRÁN.

 Que la única ocasión en que las escrituras nos autorizan a ejercer algún tipo de acción o presión sobre las personas para que acepten a Cristo como su salvador, es cuando notamos que dicha persona está siendo atacado por un fuerte espiritu de indecisión, es decir, cuando claramente podemos ver que desean hacerlo, pero que están librando una fuerte lucha por tomar la decisión, la cual no toman porque no cuentan con el valor o el coraje suficientes para dar el paso. Que es sólo en estos casos cuando intervienen las escrituras diciéndonos: lucas 14¨23: FUÉRZALOS A ENTRAR, PARA QUE SE LLENE MI CASA.

 Que en tal caso, este FUÉRSALOS a entrar significa, no que lo OBLIGUES violentando su voluntar, sinó más bien, que si fuere necesario lo ayudemos en su decisión a dar el primer paso, tomándoles incluso de la mano, remolcándolo hacia el altar e inyectándoles el valor que necesitan para dar su paso definitivo de fe. Pero que, en cambio, si se tratara de una persona que no da el paso, no porque esté indeciso, sinó porque sencillamente se rehusa a creer o simplemente no quiere; en tal caso entónces, lo que deberíamos hacer es orar por la liberación de esa persona, animándola ó esforzándola a seguir buscando de Dios, Pues como bien lo dijo el Señor, “NADIE PUEDE VENIR A MI, SI MI PADRE NO ME DA”. Juan 6: 44. Más y Más Bendiciones, Bajo la Mísma Gracia; http://pastoreamehoy.com/ Daniel E. Mercedes, Ministries.

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